Fusión nuclear: CFS encarga 10.000 km de cinta superconductora antes de demostrar que su reactor funciona
Commonwealth Fusion Systems ha cerrado con la japonesa Fujikura el mayor pedido de cinta superconductora jamás anunciado, pensando en su primera central comercial. Pero la máquina que debe demostrar la ganancia neta de energía aún no se ha encendido.
04 de octubre de 2026 · por Equipe Entendendo o Futuro · ⟳ Actualización automática
El 30 de septiembre de 2026, la estadounidense Commonwealth Fusion Systems (CFS) anunció que la japonesa Fujikura le suministrará más de 10.000 km de cinta superconductora de alta temperatura (HTS); según la empresa, el mayor pedido de este tipo. El material es para ARC, la primera central de fusión de CFS conectada a la red, prevista en el condado de Chesterfield, Virginia (EE. UU.). Es un gran paso industrial, dado antes de que ocurra el paso científico decisivo.
Qué es / cómo funciona
La fusión nuclear es lo que alimenta al Sol: núcleos ligeros de hidrógeno se unen y liberan mucha energía. Para hacerlo en la Tierra hay que calentar un gas (plasma) a más de 100 millones de grados y mantenerlo lejos de las paredes del reactor. En un tokamak —una cámara con forma de rosquilla— son unos imanes gigantes los que sujetan el plasma.
La apuesta de CFS está en esos imanes. En lugar de los superconductores tradicionales, usa una cinta fina de material superconductor de "alta temperatura" (que funciona a unos -253 °C, en vez de cerca del cero absoluto). Esa cinta permite campos magnéticos mucho más intensos en imanes más pequeños. Un campo más fuerte permite un reactor mucho más pequeño —y, en teoría, más barato— que proyectos gigantes como ITER, en Francia. Cada imán se fabrica enrollando kilómetros de esta cinta; por eso una central necesita tanta.
Por qué importa
Una fuente de energía limpia, sin emisiones de carbono, sin residuos radiactivos de larga duración y disponible las 24 horas transformaría el sector eléctrico. El pedido muestra que CFS se prepara para construir a escala, no solo para experimentar. También ayuda a crear una cadena de suministro: fabricar cinta HTS en gran volumen sigue siendo un cuello de botella para toda la industria.
En palabras de su consejero delegado, Bob Mumgaard, la alianza demuestra que la empresa está "haciendo pedidos y preparándose para ejecutar la central ARC en cuanto la máquina SPARC alcance Q>1".
Evidencias
- Imán récord (2021): un prototipo de CFS y el MIT alcanzó 20 teslas con superconductor de alta temperatura, un récord para este tipo de imán.
- SPARC en montaje: el reactor de demostración, en Devens (Massachusetts), recibió a principios de 2026 el primero de sus 18 imanes toroidales. El objetivo es el primer plasma en 2027.
- Cliente y capital: en 2025 Google acordó comprar 200 MW de la futura central ARC. CFS afirma haber captado unos 4.000 millones de dólares desde 2018.
Qué puede salir mal todavía
Este es el punto clave: nadie ha producido aún electricidad con fusión. El "Q>1" que menciona el consejero delegado significa que el plasma genere más energía de la que recibe para calentarse, y SPARC todavía tiene que encenderse y demostrarlo. Incluso Q>1 en el plasma no equivale a una central que entregue a la red más energía de la que consume en total.
Otros riesgos: retrasos en el montaje (los proyectos de fusión suelen retrasarse), desgaste de materiales por el bombardeo de neutrones, producción del combustible tritio y el coste final de la electricidad. El pedido de cinta es un compromiso industrial, no una prueba física. La propia CFS habla de centrales comerciales operando "en la década de 2030 y más allá".
Qué seguir
- 2027: primer plasma de SPARC y, poco después, el intento de Q>1.
- Ritmo de instalación de los 18 imanes toroidales en Devens.
- Permisos y obras de la central ARC en Virginia.
- Capacidad de Fujikura y otros proveedores para entregar cinta HTS en volumen y a tiempo.
Resumen honesto: CFS tiene una de las trayectorias más sólidas de la fusión privada, con imanes probados y un cliente de peso. Pero la prueba que importa —energía neta— aún está por llegar.